martes, 16 de agosto de 2011
Reseña del Festival de Lima
Cabalgata Cinéfila
Por José Tsang
1. Amateur (Néstor Frenkel, Argentina): un documental con guiño a Rushmore de Wes Anderson. ¿Cómo? Por su protagonista hiperactivo: Jorge Mario es odontólogo y coleccionista compulsivo (latas, estampillas, billetes), forma boys scouts, junta firmas para que un árbol sea patrimonio cultural, practica tiro, juega frontón, actualiza una singular clasificación de la historia del cine en su PC y, sobre todo, filma ficciones con las cintas caseras de súper 8 (su corazón gaucho lo engancha con el western). Pero Mario no se considera un profesional, sino un amateur. Una docu-fantasía rebosante de delirio y gracia.
2. Música Campesina (Alberto Fuguet, Chile): Alejandro Tazo, abandonado por su novia gringa, deambula por una Nashville poseída por el fantasma de Johnny Cash. De la migración al extravío, vista por un director liberado de la soga de los grandes presupuestos: la fractura desde una moral de cine guerrilla (se usó una modesta cámara Panasonic Lumix Gh1). Es el triunfo de una puesta en escena sencilla y sofisticada, con sus atinadas dosis de gags, pericias y silencios, una sensibilidad que Fuguet comenzó a explorar decididamente desde su corto Dos horas. Música Campesina, además, propone la caída de los estereotipos: en una escena, dos slackers americanos confiesan, sin que Tazo los oiga, que quisieran ser como él. Así, entre el humor y la perplejidad, Tazo –harto de pensar en inglés– cantará una cueca tan sentida como un tema country sobre un corazón en trizas.
3. La Vida Útil (Federico Veiroj, Uruguay): Una Cinemateca se cierra. Entonces su empleado estrella, Jorge (el crítico Jorge Jellinek), pasará de los interiores al mundo exterior. Aprenderá a moverse, él que vive pendiente del arte de las imágenes en movimiento, con tal de pedir cita a una profesora. El conocimiento del cine no se aísla en un museo, pues va en busca de una oportunidad y del placer. Entonces Jorge ya no comerá detrás de un proyector, e improvisará un baile en una escalera.
4. El casamiento (Aldo Garay, Uruguay): Una pareja de ancianos se casa. Lo peculiar es que la mujer es un transexual operado. Y aún más peculiar es que el director se desmarque de una mirada de ONG, del miserabilismo o de un reportaje de televisión, para que el corazón de sus protagonistas aflore en toda su humanidad y sencillez. Otro logro de El Casamiento: aquí las contemplaciones no son tiempos muertos sin sentido. Es posible envejecer con dignidad.
5. Chicogrande (Felipe Cazals, México): Hace poco, el español Javier Marías escribió apocalípticamente sobre el western de hoy: “No se creen lo que cuentan y muestran, no se atreven a creérselo, la épica les parece anticuada”. Quizás el escritor tenga que ver Chicogrande para cambiar de opinión, con sus personajes duros y nobles, guiados por un director que tiene fe en su épica.
Artículo Original
http://www.caretas.com.pe/Main.asp?T=3082&S&id=12&idE=948&idSTo=75&idA=54054
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario