miércoles, 17 de agosto de 2011

Reseña en Diario La Tercera



Diario la Tercera
9 Abril 2011
Graciela Marín.


Música campesina debutó en el Festival de Cine Independiente. Es la historia de un chileno que emigra y queda a la deriva en EEUU.

Quizá fueron las ideas que le quedaron dando vueltas después de Missing, su libro-investigación sobre su tío Carlos, desaparecido en Estados Unidos, en 1986. Aunque no intencionalmente, la historia es similiar: un chileno que deja su país y se pierde en alguna ciudad prototípica del sueño americano. Y no le va tan bien.

Música campesina, el último filme de Alberto Fuguet, que se rodó por completo en Estados Unidos, se estrenó el jueves pasado en el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI). Hablada en un 70% en inglés, se trata de un drama con chispas de humor que sigue a Alejandro Tazo (Pablo Cerda), un chileno del que poco se sabe, excepto que ha quedado sin rumbo en Estados Unidos tras la ruptura de la relación amorosa que lo llevó hasta allá. En el sitio digital Otros Cines, Diego Batlle escribió que Fuguet da aquí un "enorme salto cualitativo como narrador, como director de actores y como observador de la soledad".

Fuera de casa

Desarraigado y tratando de encontrar un lugar en un país que no conoce, el protagonista trata de insertarse en lo que pueda. Para el crítico Quintín, la cinta "es la historia de un chileno perdido en Nashville y no pasa nada dramático, es muy placentera y muy desconcertante porque aborda el eterno tema del choque de culturas y no trata de sacar conclusiones sino de observar y permanecer en la perplejidad de una comunicación siempre a medias". De hecho, la incomunicación es uno de los grandes ejes de la cinta. El primer tercio parece a veces una película muda, con Tazo recortado contra los elementos más típicos del paisaje urbano estadounidense: moteles de carretera, estaciones de gasolina, comida rápida, avisos publicitarios. "Quise descubrir la ciudad como en películas de los 70, como en la road-movie Espantapájaros (Jerry Schatzberg, 1973), y mostrar que partes feas pueden ser bonitas", dice Fuguet.

"Me interesaba en esta película llevar la crisis de identidad al límite. Creo que una de las experiencias más duras y atroces es emigrar. Va en contra de toda sanidad mental", explica Fuguet, quien a los 13 años conoció la experiencia con su traslado de California a Chile. "Te pone en una situación donde tienes que ver realmente quién eres o quién quieres ser. Eso de que estudiaste en tal colegio, o cuál es tu apellido, ya no sirve. No tienes un referente en ese nuevo país hasta que logras crear uno. El problema es que al armar un sujeto nuevo, terminas perdiendo el antiguo".

En medio del vagabundeo de su protagonista, el idioma pasa a ser un asunto primordial. Ese es el juego bilingüe de Música campesina: "Al final, la verdadera patria es tu idioma. Los
momentos más importantes para Alejandro Tazo son cuando se expresa en castellano. Está eso y la cultura pop, que es finalmente la que tiende lazos con los que no hablan tu lengua".

Más cine garage

El filme resultó de una invitación de residencia de la Universidad de Vanderbilt, en Nashville. Implicaba vivir un mes en EEUU. Fuguet lanzó, casi en broma, la idea de rodar una película al mismo estilo garage de Velódromo (hecha con cámara digital en 15 días, en 2009). Sorprendentemente, las autoridades de la universidad aceptaron de inmediato. Las grabaciones se realizaron antes del estreno de Velódromo, con un equipo casi completamente estadounidense (excepto su director y Pablo Cerda), compuesto por estudiantes y que en cinco días ya había filmado todo el material.

Fuguet actualmente, aprovecha su estadía en Buenos Aires para avanzar en su documental sobre el filme La ley de la calle, de Coppola, y su influencia en escritores y directores del Cono Sur. Para Música campesina, el plan inmediato es su estreno en EEUU, en el Festival de Cine de Nashville, el 17. Su exhibición en Chile aún no está decidida, pero el director insiste en que "lo haré a la manera mía". El suyo es un estilo de difusión poco tradicional, como el de Velódromo, que estuvo en Video on Demand, Bazuca, se dio en TV, pasó a internet y después quedó disponible en Cinépata. Lo importante es que la película se vea, incluso si eso significa regalar los discos o llevar la película al persa".

Artículo original
http://www.latercera.com/noticia/cultura/2011/04/1453-356859-9-alberto-fuguet-presenta-musica-campesina-en-buenos-aires.shtml

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